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  • Isol

Volver A Ser



Esto lo escribí en el 2008 después de una experiencia (no me atrevo a decir si fué buena o mala) que definitivamente me cambió la vida. 


Lo leí hoy con mucha emoción y me di cuenta de cómo me he desconectado de mí misma y he dejado atrás aprendizajes que me cambiaron como ser humano.  


Prometo bajarme del taxi descabellado en el que  ando, volver atrás y montarme en el auto de lujo en el que andé por muchos años después de aquellos 30 días.  Quiero volver a ser como antes. 


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Sin editar


Mitología puertorriqueña

June 30, 2008 at 4:04 PM

De toda la mitología que ha llegado a mis manos, mis historias favoritas son la de Odín y la de Artemisa.


Odín pertenece a la mitología nórdica y Artemisa a la mitología griega y tiene una historia que me apasiona, hija de Zeus, hermana gemela de Apolo, reina de los bosques y de la caza, y considerada también como la Luna, fascinante mujer. Además, dicen aquellas que se hacen llamar brujas, que si pones una foto de Artemisa bajo tu almohada y se lo pides a ella, tendrás esa noche sueños adivinatorios. Ahora hablemos de Odín, quien me ha inspirado a escribir estas líneas. Odín es un dios escandinavo, y desde la primer vez que leí su historia, sentí fascinación por él. Andaba siempre acompañado por sus dos cuervos, Hugin (pensamiento) y Munin (memoria) y tenía una sed inmensa de conocimiento, nada saciaba su sed, y este dios, se colgó del Árbol del Mundo por nueve días y dejó que un cuervo le comiera un ojo para poder ver el Universo de una manera diferente y conocer el secreto de las runas y la magia. Yo admiraba mucho esta historia, pero no me consideraba con el valor de hacer algo semejante, y menos dejar que un cuervo me comiera un ojo, aunque, con esta miopía, con quitarme un lente de contacto tendría suficiente. Pero, el universo obra por caminos misteriosos, y me colgó en mi Arbol del Mundo personal y en 30 días exactos me hizo ver el Universo de una manera diferente. ¿Qué cambió en mi forma de ver el mundo? Primero, la fe. La gente habla de fe y de fe y de fe, y le piden a dios de rodillas, de cabeza, patas arriba, pero andan como locos organizando y controlando y acomodando a escondidas las cosas. Eso no es tener fe!! Si en verdad tuvieran fe, pedirían y no harían más que la parte que les corresponde y se sentarían tranquilos a esperar. Pues yo descubrí que yo sé tener fe. Y esperé, con la certeza de que todo lo que sucede es por mi bien final y que lo que necesitaba sólo tenía que pedirlo y me llegaría a mi, y una vez más, así fue. Descubrí que si a algo le tengo que tener miedo, es al miedo mismo. No que no vaya a volver a tener miedo, a todos nos da miedo, pero cuando note el primer asomo, ya sé que vi el mundo diferente y recordaré que no tengo nada que temer. Además, el miedo es falta de fe, por que si dios quiere lo mejor para mí, por que entonces he de tener miedo? Aprendí a ver el mundo más allá de las imágenes que pretendemos querer ver. Es más importante cómo me siento que cómo me veo. Es más importante agradarme a mí que a cualquiera, además aprendí que nadie tiene problemas con nadie, todo lo que manifiesta cualquier ser humano, sea bueno o malo, lindo o feo, tiene que ver con una sola persona, él mismo. Y confirmé una vez más observando y observando, que lo que anda malo no es la película, si no los personajes. Descubrí en este tiempo, lo mucho que me agrada mi compañía, lo feliz que me siento estando conmigo. Me he llevado a la playa, me llevé a comer sushi, me llevé al cine, y me gusta estar conmigo. Me gusta bailar cuando camino al carro, cantar duro en la playa, bajar las dos ventanas cuando guio para que el viento me revuelva (más) el pelo. Me gusta decir lo que siento, ser amorosa y me gusta ser libre para ser. Descubrí que hay construcciones que no tienen reparación posible. Que por más bueno y grande que haya sido el primer peldaño, todo lo que se puso encima no es de buena calidad. Hay que derribarlas y comenzar en cero. Así, como estaban construidas no iban para largo, y no queda más que derrumbar y hacer algo nuevo en ese lugar. Hay que destruir, botar escombros, traer materiales nuevos y reinventar con ingredientes como el amor, la fe, la compasión, la honestidad y la alegría de existir, entre otros... con estos ingredientes podemos construir cosas bellas y que duren.


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