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  • Isol

Abraza Tus Diferencias


Halloween 2010

Recuerdo exactamente con la personalidad que nací, es la misma de hoy. Habladora, pintoresca, chistosa (al menos eso me creo), diferente y con un sentido de la moda bien personal. Siempre me gustaron las gafas, las carteras, combinar cosas que "no pegan" e inventar con mi pelo.


Mi estilo a los cuatro años

Esto me ganó notoriedad en la escuela, desde los primeros grados y siempre fui "la chistosa del salón". Recuerdo que era feliz y que me sentía orgullosa de ser yo.


Y así crecí, siendo yo, a pesar de que por un tiempo trataron de adoctrinarme y de modificar mi forma de ser diciéndome que las mujeres tenían que ser de cierta manera, que uno debía tener cuidado con lo que dice, que lo importante no es lo que uno es si no lo que uno aparenta (¡increíble!).


Nada de eso pudo domar la “fuerza de la naturaleza” que vive en mí (tuve una jefa que me decía “Isol, you are a force of nature haha) pero por un tiempo dudé de mí y me volví algo insegura.


Como toda fuerza de la naturaleza, no pude controlar lo que llevo dentro, pero admito que sentí vergüenza en algunas ocasiones de ser yo. ¿A qué me refiero?  Pues por ejemplo,  borré cosas de mis redes sociales que escribí con el corazón en la mano por miedo a el que dirán y también eliminé otras que escribí con coraje por que alguien me juzgó y me dijo “parece que estás llena de odio”. Así me vi actuando por buen tiempo en varios aspectos de mi vida, dudando de mí. Una vez le pregunté a una gran y sabia amiga sobre esto, le dije: "me molesta que cuando se refieran a mí digan: está loca” y su respuesta fue “aprende a abrazar tus diferencias”. Caí redonda en el piso con esa frase. Esa noche, de "casualidad",  había alquilado una película que se llama “Powder” y esto terminó de moverme el alma. Me di cuenta de cómo la gente (y me incluyo) enseguida rechaza lo que parece diferente por que le toca los botones.


Mi abuelo trabajando en Cuba. El que lo hereda no lo hurta.

En esta etapa de mi vida —me hubiera gustado que fuera antes, pero de esto se trata la vida, de crecer— me importa poco lo que piensen los demás. Realicé con el tiempo que preocuparse porque los demás piensen bien de ti es la cosa más estúpida del mundo. Aprendí que cuando la gente se siente en el derecho de criticarte, juzgarte, burlarse o hasta irrespetarte es porque de alguna manera lo has permitido y hay que pararlos sin miedo.  Hay que ponerle límites. 


Pero lo más grande que descubrí es que no tenemos que ser amigo de todos, querer a todos, cumplir con todos, caerle bien a todos, agradar a todos, seguir a todos, ni ser como todos. A la única persona que tenemos que querer, agradar, caerle bien y seguir es a uno mismo, con pasión y locura.

Isol

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